Ir al contenido principal

Juega conmigo

Te propongo un juego. Juguemos a que nada importa, a que lo vivido quedo atrás, y juguemos a reinventarnos cada día; finjamos que todo mejora, que no existen los bajones y que solo sabemos llorar de alegría.
Te invito a que juegues conmigo a borrar esos remordimientos que te persiguen, a ser siempre valientes, a nunca caer, a mirar únicamente al frente; vamos, seguro que te gusta.

No dejemos nuestro juego ahí; sigamos destruyendo barreras que nos impiden disfrutar de la vida, borrando etiquetas que nos definen injustamente, y nombres sinsentido en nuestro juego, como guerra, maltrato, miedo, depresión… juguemos a que nada de eso existe más.

Juguemos a que creamos un mundo perfecto, e imaginemos: imagina que no hay ricos ni pobres ni el dinero mueve el mundo, que no hay huérfanos ni viudos incapaces de superar su pérdida, que dejamos de ser como ovejas con rumbo al matadero. Imagina que los niños no tienen que crecer antes de tiempo ni batallar guerras que no alcanzan a entender, que las personas no se hacen daño olvidando que son iguales, que los animales ya no sufren la codicia de las personas ni pagan por lo que nosotros hacemos mal. Imagina que aprendemos a querer lo que nos rodea y no lo destruimos solo por vivir un poquito mejor hoy sabiendo que mañana nos arrepentiremos. Imagina que de verdad existe el arrepentimiento y que la empatía es lo que mueve el mundo.



Y ahora despierta y mira la mierda que te rodea. Ahora que te has dado cuenta de que nada es como debería ser te toca elegir: confórmate, sigue jugando o haz algo por cambiar lo que no te gusta. La vida no es un juego, vamos a empezar a tomárnosla en serio.

Comentarios