Cómo puedo dejar de temblar. Qué hago si tus manos
despiertan a gritos a mi piel. Ese roce… no, no es normal.
Tiene algo que me
hace sentir seguridad y a la vez incertidumbre; calor seguido de interminables
escalofríos; una gran atracción, y… qué más da ya, no puedo pensar. Mi piel
busca tus manos, tus manos anhelan mi cuerpo, mi cuerpo ansía tus labios, y tus labios hace tiempo que se perdieron en mi cuello.
Mi mente está en blanco, pero sigo sin dejar de
temblar. Supongo que me impones demasiado. Cada vez que me cruzo con tu mirada
me estremezco; me miras como si fuese una presa más, y a la vez, me haces
sentir una diosa.
Nos hemos fundido en uno; nos hemos confesado humanos.
Esto es mucho más que solo lo físico. Me fijo más en ti, y veo que intentaste
engañarme. Te proclamaste fuerte ante mí, seguro de ti mismo, valiente,
decidido… y ahora muestras tu realidad, me confiesas como eres, sin espejos
trucados. Te veo asustado, y me fijo en que tu cuerpo tiembla siguiendo el
ritmo que marco. Sabes que me doy cuenta, pero eso solo hace tu verdad más
evidente. Sé que tienes miedo, pero, no eres el único.
Como ya he dicho, esto supera lo físico. Hemos derrumbado
lo poquito que nos separaba, y nuestras almas se han conocido, se han
confesado secretos, contado historias, compartido risas y llantos… se han
encontrado por fin.
Comentarios
Publicar un comentario