Ir al contenido principal

Sin miedo a quemarme

Llévame a tu infierno y deja que me queme con tu fuego.
Corrompeme el alma y juega con mi cuerpo.
Cambia mi forma de ver el mundo y abreme a nuevas experiencias.

Me he cansado de ser la buena, la que nunca ha roto un plato, la que se preocupa y no disfruta, la que mira por los demás más que por ella misma... Me he cansado de seguir las normas y ser como una oveja que sigue al resto sin preocuparse siquiera de a dónde se dirigen.
Ahora me pregunto el por qué; ¿Por qué hacer lo que me dicen sin razón? ¿Por qué ser igual al resto? ¿Por qué no puedo ser yo misma?
Pero... ¿Cómo soy? ¿Quién soy? ¿Y cómo averiguarlo si lo único que hago es fingir ser como dicen que hay que ser?
Sólo necesitaba un empujón, necesitaba a alguien que no me dejase sola y que compartiese mi forma de pensar. Y lo encontré.
No era alguien junto a quien cambiar, era el guía que necesitaba, era ese demonio que nos esforzamos por ocultar por miedo al qué dirán.
Yo era como un ángel cuya alma empezó a oscurecerse, a menguar, e incluso desaparecer.
Toda mi vida había vivido limitada, sin hacer lo que realmente me gustaba porque estaba mal. ¿Qué está mal? ¿Por qué no puedo elegir yo que está mal? No encontré respuesta, y decidí derribar esas barreras que impedían que fuese feliz.
Notaba que, a medida que avanzaba en el camino que mi guía me mostraba, me quemaba más y más... Pero me gustaba; no sabéis cuantísimo me gustaba.
Sabía que lo que hacía era lo mismo que toda mi vida había evitado por miedo y por amenazas sobre las repercusiones que eso tendrá. Y eso hacía que disfrutase más.
Nunca había disfrutado tanto, nunca me había sentido tan real.
Al hacerlo nunca pensé en lo "mala" que estaba siendo; pensaba en que me había encontrado. Estaba todo el tiempo detrás de ese muro de temor que construyeron por miedo a ser como en realidad son.
Nos pasamos la vida ocultándonos porque nos avergonzamos de nuestra verdadera personalidad, pero, ¿cómo vamos a querernos si no nos conocemos siquiera?
Ahora que soy real me he dado cuenta de que por fin me acepto tal y como soy. Me gusta como soy.
El problema es que el resto sigue con esa venda puesta en los ojos, y se niegan a quitársela porque la mayoría la lleva, ocultándoles la realidad. No quieren ser diferentes; tienen miedo a destacar y dejar de sentirse integrados en esa falsa realidad que crearon.
Hasta que todo esto cambie diré que soy mala. Y me gusta.

Comentarios